lunes, 9 de diciembre de 2013

Inspirada de inspiraciones

Escrito por elmundoylakarmela 03-10-2010 en GeneralComentarios (0)
Inspirada de inspiraciones
 
Ya llegó el otoño, mal que me pese (ya saben que me encanta el verano). Pero lo cierto es que no me ha sentado tan mal.
Acabo de finalizar un libro, "Cómo cambiar el mundo" se llama. Para mí ha sido influyente, motivador, revelador. Está cargado de positivismo. Pero no de ese del que te venden en los cuentos de Jorge Bucay o los libros de autoayuda. No. Es positivismo real. De hechos, datos, verdades.
 
Básicamente narra la vida de personas a las que no les gustaba su entorno y han dedicado y aún dedican su vida por mejorarlo. Y la parte motivadora es que, poco a poco, con muchas dificultades pero mucho empeño, lo van consiguiendo.
 
Ayer hablaba con unos amigos de que no existían realidades cambiables a gran escala. Pues bien, uno de los parámetros que utiliza una entidad financiadora de estas personas (emprendedores sociales) es si en 5 o 10 años han sido capaces de influir en la política nacional de su país con su idea. Muchos, muchos lo han conseguido.
 
El problema de todo esto es que no sale en las noticias. No lo vemos en la tele, ni lo leemos en los periódicos. En cambio, lo que si vemos a diario, son famosos que saltan a la fama porque se acostaron con fulanito de tal, futbolistas que solo saben de fútbol, guerras, robos, maridos que matan a sus mujeres, o catástrofes naturales.
 
Dice este libro, por cierto, escrito por un periodista, que una noticia es "una información desestabilizadora". Si nos dieran cada día por la tele historias como la de Jammes Grant, que fue capaz, entre otras muchas cosas, de disminuir la mortalidad infantil mundial (15 millones de niños) a la mitad, gracias a un estudio que leyó de casualidad un día, las personas dejaríamos de pensar que no podemos cambiar la realidad que nos rodea. Sería una "información desetabilizadora". Estaríamos más dispuestos a trabajar para conseguir un mundo mejor, y no para conseguir un sueldo mejor. Los niños no pensarían en ser futbolistas, y las niñas no querrían ser modelos. Soñarían con salvar al mundo y valorarían el trabajo y no el dinero.
 
Pero el terrorismo y las catástrofes venden más.
 
Creo que estamos en un punto de inflexión clave acerca de la educación. La crisis, el miedo que se respira, las deudas, las hipotecas... hacen que pensemos en dinero y más dinero. Yo propongo pensar en vivir con menos, disfrutar de lo que nos rodea (aunque llueva y sea otoño) y trabajar por mejorar la vida de otros. Nos iría mucho mejor.

  

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