lunes, 9 de diciembre de 2013

Escrito por elmundoylakarmela 22-01-2013 en GeneralComentarios (1)
"Siento que ya no sos aquella arma que podía hacerme daño. 
Ahora te convertiste en el objeto inútil ubicado en la vitrina de mis recuerdos."
Regina Laje
 
 
 
Cerrando heridas, cambiando de actitud...


Ya no pido la paz mundial; hoy reclamo la justicia mundial. La paz que nos venden es la de “arriba los que mandan y los demás calladitos” y yo me temo que estoy “Abajo y a la Izquierda”, como el EZLN. Desgraciada y afortunadamente, cada vez más abajo y más a la izquierda. Por eso aprendo a luchar, aún sabiendo que la derrota en la gran guerra está prácticamente asegurada. Me satisface ganar pequeñas batallas (como la reciente de la Brecha ;), o la que ganaremos (pongo todo mi corazón en ello), Pauli y Jose, Fuerza!!!)

Nací donde nací, y aún no conozco el hambre en primera persona, y agradezco la lucha diaria de los que me precedieron, para que yo sea quien soy, y esté donde estoy. Pero cada vez percibo el mundo con más enemigos, y aunque se que la verdadera lucha está en mi interior, no puedo obviar que los oscuro, lo malo de algunas personas cada vez es más más negro y más evidente.

Por eso cambio de actitud, cambio de visión.

Gano pequeñas batallas demostrando que otra realidad es posible. Gano pequeñas batallas acercándome (por fín, ya era hora) con gusto, satisfacción y ganas a una vida rural y pegada al mundo natural del que nunca la humanidad se debería de haber olvidado. Gano pequeñas batallas des-consumiendo, reutilizando, desprendiéndome de objetos inútiles que jamás podrán llegar a ser ni siquiera sucedáneo de la Felicidad y la Alegría con mayúsculas. Lo se porque he conocido ambas cosas.

Gano pequeñas batallas plantando cara o alejando de mi a personas que me causaron (y me causan) dolor. Cuando una sabe que plantó todo el amor que había en su ser, y este amor no creció, no tiene sentido seguir sembrando en tierra baldía.

Gano autobatallas y autoluchas, cuando trabajo para olvidar sueños perdidos, sueños rotos. Porque lo que soñé ayer, a menudo se aleja de la realidad de hoy. Y quiero seguir soñando... quiero vivir soñando. Cuanto más sueñe, más fácil es que haga realidad el mejor sueño de todos: vivir con Alegría, Amor y Dignidad.

El 2012, al que aún no le dediqué palabras, me ha dado lucha, coraje y realidad de la mala a puñados. Pero también me regaló la admiración y el amor, de familiares, amigas, amigos y ya no tan amigos. Y aunque mi vida se aleje considerablemente de muchos sueños en común fallidos, ahora vivo y lucho otros sueños, que compartiré codo a codo, con quien dignamente quiera. Desde abajo, y a la izquierda, por supuesto.



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