lunes, 9 de diciembre de 2013

El romance del Caracol Pausado y la Paloma Mensajera

Escrito por elmundoylakarmela 10-01-2010 en GeneralComentarios (5)
El romance del Caracol Pausado y la Paloma Mensajera

Había una vez un caracol. Vivía en los arbustos de una pequeña huertecita. La ramita en la que pasaba la mayor parte del tiempo y que había hecho su hogar, era la misma rama en la que sus padres le habían criado. El caracol conocía cada animalito y cada rincón de la huerta como su propia concha. Sus vecinos le saludaban al pasar con un ¡Buenos días, caracol! Y el caracol respondía ¡buenos días, nos da hoy el sol! con una buena sonrisa. Los días que se nublaba, el caracol contestaba sincero ¡Buenos días tenga usted, aunque hoy no salga el sol!

Definitivamente, el caracol pasaba sus días feliz, entre paseos, comilonas con sus amiguitos y el poco trabajo que acía para poder vivir. Le gustaban las cosas sencillas.Él siempre decía que todo el mundo podía ser feliz con poquito, y disfrutando al detalle de las cosas que a uno le rodean.
Le gustaba la lectura. Aunque el caracol no había salido de su huerta, en realidad el había experimentado grandes aventuras recorriendo selvas inóspitas; él había sido el detictive más elocuente de Miami o se conocía al dedillo todos los laberintos de las pirámides de Egipto.

A veces, te podías encontrar al caracol, posadito en la rama de toda la vida, tomando el sol, pero con la mirada perdida, viajando con su mente a cualquer rincón del planeta o del espacio exterior. Definitivamente, tenía mucha imaginación.

En las comilonas con los amigos, no paraba de contar grandes historietas que hacían enmudecer a toda la mesa. Realmente, el caracol era tratado como un animal sabio entre los habitantes de la huerta y sus opiniones eran muy respetadas. De vez en cuando, en los momentos en los que el caracol acababa una historieta, se podía escuchar a algunos animales decir: ¡ Es que este caracol tiene mucho mundo! Y él, por lo bajo, se reía pensando en que en realidad no había traspasado más allá de la verjita amarilla de la huerta.

Pero un día, cuando se disponía a emprender su paseo diario por los surquitos de los tomates, se encontró, picoteando un tomate, a una paloma mensajera. Al principio, se asustó un poco, pero enseguida se quedó prendado porque era tan, tan... no sabía explicarlo, porque la paloma no era realmente bella. Su plumaje, era desaliñado, en el ojo tenía una pequeña cicatriz y además por su aspecto, parecía que no habia comido en días.
El caracol sabía que corría peligro,quedándose allí parado, ensimismado, como tonto mirando a la paloma. Porque ésta de un picotazo podía comerselo sin pestañear.Pero hacía poco, se había leído una increible historia de una paloma mensajera de guerra que recorría el mundo entero transladando cartas de un lugar a otro. Y se moría de ganas de hablar con ella,de escuchar sus increíbles historias, pero sabía que corría peligro. Si la paloma le veía... y de repente, mientras estaba analizando interiormente todo esto, se dio cuenta de que la paloma le miraba fijamente. Su corazón se aceleró, su estómago se dió lavuelta. El caracol se sentía cercano a la muerte y se quedó paralizado, también mirándola, esperando su triste final. Pero la paloma en lugar de abrir el pico y meterle un buen bocado dijo.
  • ¡Hola!
El caracol, casi sin poder creérselo y con voz temblorosa respondió:
  • Hoooo...o..la
  • ¿Cómo te llamas?
  • Ca...aa..racol ¿y...y ...tú?
  • Paloma Mensajera. ¿Eres de por aquí? Es que acabo de llegar y estoy como loca buscando un sitio para descansar y llenar la panza. ¡Ah! Y no te preocupes. ¡Soy vegetariana!
El caracol dijo:
  • Ufff, ¡menos mal! - y se tranquilizó.

En seguida, el caracol, haciendo alarde de su famosa hospitalidad, le ofreció su ramita para descansar. Pasaron el día comiendo lechuga y contandose historietas. El caracol estaba maravillado con las increíbles aventuras de la paloma y al llegar la noche y después de haber bebido un poco de licor, la conversación se tintó más íntima. El caracol sentía ganas de abandonar su huertecillo de toda la vida ylanzarse a vivir aventuras. Y la paloma decía que el caracol tenía suerte de tener tan buenos y grandes amigos, que podía ver a diario y disfrutar de su compañía cuando quisiera. Ella, sin embargo,conocía muchos animales, muchos lugares, pero en realidad sentía ganas de asentarse, crear un nido, y vivir una vida tranquila, con compañía y feliz. Y no tan loca, rápida y a veces tan solitaria.

Por otro lado, la paloma animaba al caracol a conocer mundo. Además ¡con la suerte que él tenía de llevar la casa siempre a cuestas!

Vivieron una noche fantástica. Se quedarían asi de agusto para toda la vida, viajando o en la huertecita, pero juntos. Pero los dos sabían que sus vidas eran opuestas, seguían caminos distintos.

A la mañana siguiente, se despidieron con pena pero a la vez con la satisfacción de haber vivido unos momentos irrepetibles y emocionantes juntos.

Tiempo, largo tiempo después, la paloma decidió dejar de viajar y se fue a la huertecilla a pasar el resto de sus días, esperando encontrar allí al caracol. Pero al llegar allí, se sorprendió al ver que no se encontraba en su rama. Preguntó a los vecinos y estos le contestaron que inexplicablemente,hacía un año, había abandonado su tranquila vida y se había ido,según él, a vivir aventuras emocionantes.

Aunque la paloma al principio se entristeció, después entendió lo que el caracol había hecho y se alegró por él.

Un día la vida de un tranquilo pero soñador caracol se cruzó con la vida de una loca y rápida paloma viajera. Se enamoraron. Tiempo después cambiaron su vida para poder volver a reencontrarse. Pero en verdad se encontraron a sí mismos,obteniendo aquello con lo que siempre habían soñado.


DESTINOS CRUZADOS.

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