lunes, 9 de diciembre de 2013

Escrito por elmundoylakarmela 06-04-2011 en GeneralComentarios (3)
Sobre la felicidad
 
 
Ayer leí sobre la felicidad. Busqué en Google “Felicidad”, de frente fui a la wikipedia y comencé a leer. Me sorprendió observar los distintos conceptos que diversos pensadores de todas las épocas le dan a ese término. Lo primero que me chocó es la asociación de felicidad con paz interior. Los que me conocéis sabéis que no paro de buscar emociones fuertes, vivir nuevas aventuras y estar abierta a caminos desconocidos. Y eso, desde mi punto de vista, me da felicidad, pero de ninguna manera contribuye a mi paz interior. Lo que me hace reflexionar sobre lo confundida que tengo que estar en el camino.
Más adelante, al final de todo lo que la wikipedia dice sobre la felicidad, aparece un enlace hacia un artículo sobre “el hombre más feliz del mundo”. Lo abrí y él me miró. Su mirada era serena, pero risueña. Arrugadito, con media sonrisa y una ceja un poco levantada que le daba un toque de curiosidad a su rostro. Pensé: Sí. Este hombre, sereno, calvito y un poco regordete, es feliz (según un estudio de la Universidad de Wisconsin, el más feliz en el mundo).
Leí el artículo entero, y aunque yo ya había llegado a la conclusión hace años de que más dinero y comodidades no te dan más felicidad, cosa que Matthieu (permítame tutearle) comparte conmigo, me sorprendió que también echara a las personas que te rodean como requerimiento para conseguir el ansiado estado. Porque para mí, la felicidad pasa por hacer felices a los demás, y los necesito para conseguirla.
Comenta también la necesidad de esforzarse para ser feliz, de trabajar dicha felicidad. En eso también estoy bastante de acuerdo. Aunque creo que a unos les cuesta más que a otros. Y no solo creo que a unos les cueste más que a otros, sino que también creo que muchos no estamos destinados para ser felices, o al menos, felices a su manera. Me pongo como ejemplo: cada vez que en mí se atisba una pequeña chispa de ese estado de serenidad y paz interior, se enciende una fogata de miles de cosas por las que tengo que olvidarme de esa chispa, y volver a arriesgarme, a nadar en la incertidumbre o a buscar algo nuevo. ¿Y qué tiene que ver esto con la felicidad? Cada vez estoy más convencida de que mi patrón de conducta no me lleva a ese estado. Me lleva a conseguir pequeños logros, que me producen satisfacción momentánea, y si trabajo mucho, también me lleva a estar contenta con lo que hago, porque intento hacer felices a los que tengo a mi alrededor, que hasta ahora, era mi premisa para ser feliz. Pero lo de sentirme en paz, serena... la felicidad que Matthieu define... Esa sí me resulta difícil de alcanzar. Y lo peor es que no se si quiero alcanzarla. Porque para conseguirla, voy a tener que trabajar mucho y en contra muchas veces de mis instintos y de lo que me gusta hacer, para conseguirlo. Lo que me lleva a la dicotomía de "Ser feliz" o "Carpe Díem". Y el Carpe Díem también me parece emocionalmente atractivo como estado, aunque no te lleva a la paz interior, y en definitiva, a la felicidad de la que Matthieu habla.

 
Complicado, lo se. Pero si no me complico, no me siento yo, no soy lo que yo creo que me hace feliz.
 

Karmela, la vida es complicadamente maravillosa

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