lunes, 9 de diciembre de 2013

Escrito por elmundoylakarmela 06-09-2011 en GeneralComentarios (0)
 
De Boda en Boda...
Como este año he asistido a varias bodas, los encuentros con personas que hace tiempo que no ves se han sucedido. La última boda que he tenido la he sentido muy especial. No ha caído en mi mejor momento: acabo de cerrar el bar, no tengo rumbo fijo y estoy muy cansada de fiestas y celebraciones, quiero parar. Pero aún así me apetecía mucho esta boda. Mi mejor amiga de la infancia se casaba con su novio de toda la vida.

No puedo decir que siempre haya estado de acuerdo con esa relación, pero el sábado comprendí lo equivocada que estuve. Carmen, estabas radiante, guapísima, feliz. Muy nerviosa, llegaste a la catedral, donde estaba Yeyo, tu novio de siempre, sonriente y sereno, esperando la llegada de su amada.

A partir de ahí, comenzaron a sucederse imágenes en mi mente de acontecimientos vividos las dos. Como en las fiestas de cole, cuando bailábamos ballet o sevillanas, y te ponías tan nerviosa antes de salir, que vomitabas. O todas las veces que jugamos a las barbies en tu casa, o cuando nos íbamos al cine con tu familia a Salamanca.

Carmen siempre fue la más guapa, la más inteligente, la más divertida, la mejor...

Pero llegó nuestra adolescencia, y empezaste a salir con ese chico de “poca buena fama” llamado Yeyo. No vamos a negarlo, a nadie nos gustaba esa relación. A tu madre le traía de cabeza, y yo... bueno, yo no entendía como alguien como Carmen, que todo lo tenía, podía estar con ese chico, más bajito que ella, y que desde mi punto de vista no la respetaba.

Ahí empezamos a distanciarnos... a ti te mandaron a Salamanca a estudiar... yo comencé a salir con otros amigos... Y así hasta que me fui a la universidad a Badajoz.

Nuestra relación no es tan estrecha como cuando éramos pequeñas, pero quizá la distancia haya conseguido que sigamos siendo amigas. De los compañeros del cole, a tu boda sólo asistí yo, y eso me hace agradecerte mucho la invitación.

Porque esa relación que tanto fue criticada por todos, el sábado para mí se convirtió en una historia de amor preciosa. Después de tener a todo el mundo en contra, después de muchos problemas, después de aguantar todo y más; hoy, Carmen está casada con el amor de su vida, Yeyo. Y se la ve enamorada, con los mismos ojos brillantes con los que le miraba cuando aún eran adolescentes. Es feliz.

Cuando éramos pequeñas y te ibas cada verano a Inglaterra a aprender inglés, te auguraba un futuro de viajes, lejos de la vida que teníamos en Guijuelo. Pasaron los años, y tu apego a la vida en Guijuelo crecía y yo no lo lograba entender. Ahora soy consciente de la suerte que has tenido. Encontraste cerca lo que te hacía feliz, lo que querías, y te esforzaste, luchando contra viento y marea para tenerlo. Hoy ya es tuyo. Disfrútalo y que no pierdas esa mirada nunca.

¡¡Feliz matrimonio, amiga!!


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